¿Peletrería? ¡No!

El tema que se trata en este soneto no tiene mucho que ver con lo que hay aquí. Simplemente es una especie de anécdota personal. Pero ante todo, quiero dejar claro que creo que, en vez de utilizar el petróleo y otros textiles plásticos para fabricar combustibles, deberíamos intentar crear ropa. Sí, ropa. Así no tendríamos por qué usar piel de animal para vestirnos, ni matar cruelmente a tantos animales. Pero bueno, a lo que iba.
Pasó el otro día que soñé con una oveja que hablaba. Seguramente parecerá una tontería, pero fue un sueño que recordé a la mañana siguiente. Y entonces me fijé en que últimamente se piensa mucho en que hablar te convierte en una persona. Si los animales hablaran... ¿serían considerados personas? Es muy posible.
Imaginaos lo siguiente. Soy un cazador. Tengo licencia para matar un arce en navidad y vender su carne y piel. Espío al animal, con cuidado de que no me vea, y me acerco sigilosamente. Apunto bien mi escopeta, y aprieto el gatillo. Él se mueve, y la bala le acierta en una pierna. Cae al suelo, y me acerco corriendo para matarlo de una vez, pero cuando estoy a tres metros, con mi arma apuntando a su cabeza, se mueve.
-Eh, tío, yo tengo mujer e hijos... crecerán sin alguien que les lleve comida.-dice de pronto.
Me quedo helado. Igual he fumado cannabis sin darme cuenta, o he untado un caramelo en polvos de cocaína pensando que eran polvos picantes.
-¿Qué... qué has dicho?-logro preguntar.
-Que mi mujer se quedará viuda, y mis hijos, huérfanos.-repite.

Si los animales hablaran, no permitirían que los cazáramos. Y nos suplicarían. ¿No sería fantástico? No comeríamos carne, porque una ley prohibiría matar a los animales, ya que hablan.
Esta ha sido mi extraña reflexión sobre la peletrería.
Un abrazo,
Asier Olea.

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