Daniel Zamudio.

Este soneto va dirigido a Daniel Zamudio, un hombre de veinticuatro años al que le gustaban las personas de su mismo sexo. En realidad no solo va para él, sino para todas las personas que han sufrido por su condición sexual, sea cual sea. Y también va dirigido a todos esos homófobos que creen profundamente en cada una de las palabras literales de un Dios vengativo, cruel, sexista y homófobo. He escuchado declaraciones de pastores estadounidenses que tenían una opinión bastante peculiar de lo que se podía hacer en las cárceles con homosexuales. Les he oído decir que podrían ser quemados en la hoguera y ser convertidos en jabón, como hizo el famoso Führer con los judíos. He sido testigo, en mi propia clase de tercero de secundaria, de cómo dos chavales se ponían del lado de los conservadores radicales que pedían encarcelar a niños y adultos homosexuales.
¿Saben ustedes lo que le pasó a este joven, a Daniel Zamudio? Cuatro supuestos jóvenes neonazis lo agredieron y lo torturaron durante seis interminables horas el cuatro de marzo del año dos mil doce. Lo desfiguraron, lo marcaron, lo quemaron... parecía un harapo. El pobre chico murió veinticuatro días más tarde en el hospital.
Daniel no es la única víctima de la violenta y homofóbica discriminación. Seth Walsh, con solo trece años, intentó quitarse la vida presa de las constantes burlas recibidas por parte de sus compañeros de clase, en la Jacobsen Middle School en Tehachapi, California. No lo consiguió, pero horas más tarde murió en el hospital por sus lesiones.
Asher Brown, de trece años, en Texas, y Billy Lucas, de quince, en Indiana, acabaron por suicidarse tras sufrir acoso escolar por el simple hecho de tener gustos sexuales diferentes.
Meter Luca Moses, de 27 años, líder de la secta “Hebreos Negros”, nombre en base a sus creencias de ser descendientes de las antiguas tribus de Israel, asesinó de un balazo en la cabeza a Jadon Higganbothan, un indefenso niño de 4 años que vivía con él y sus tres esposas, pero que no era su hijo. ¿Saben qué hizo el niño para ser asesinado por el cruel hombre? Estaba jugando con otro niño de su edad y le dio una palmadita en su trasero. Sí, una palmadita, de esas que se da la gente en cualquier situación, o incluso los jugadores de Rugby. El hombre pensó que el niño era homosexual, consultó unas palabras con un superior de la secta y obligó a la madre del retoño a dispararle un tiro entre las cejas mientras el pobre chavalito rezaba.

Esto tiene que acabar. Por Daniel Zamudio. Por Seth Walsh, por Asher y Billy, por el pequeño Jadon, y por todas las personas, sean de la condición sexual que sean, maltratadas por el simple hecho de ser diferentes o sospechosas de serlo. Muchas gracias por leer esto.
Un abrazo,
Asier Olea.

4 comentarios:

  1. Me ha encantado. Me encanta, me encanta. Me encanta tu forma de pasar de un tema a otro. ¡Me encanta tu forma de dar tu opinión de una forma objetiva!

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  2. No soy Homosexual pero yo jamás discriminaría a una persona por su condición sexual, mi mente puede ver más allá desde un punto de vista más evolucionado, yo creo firmemente en respetar a los demás para ser respetado, en el mundo no existe la discriminación hacia los heterosexuales, en otras palabras es fácil criticar cuando nadie puede criticarte, pero en vez de eso, prefiero respetar y comprender a las personas.

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  3. Muchas gracias, estimado Tim Marquez. Me refiero con la discriminación a un heterosexual que hay gente muy cerrada, ya sea homosexual, bisexual o heterosexual. Habrá muchas personas homosexuales que hayan sufrido mucho y no traten bien a los heterosexuales, por ejemplo, ya sabes que hay de todo :)

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