viernes, 4 de octubre de 2013

El Camino de Santiago.

Comenzamos el camino
muy contentos, cómo no,
sin saber que se acercaban
los mosquitos y el calor.
Con cada paso que dábamos
un suspiro de dolor,
mas siempre una tierna mano
nos daban de corazón.
Muchos días caminando
sin parar ni descansar,
qué alegría nos entraba
al dormir todos en paz.
Tras muchas risas histéricas
y mil azotes del sol
acabábamos la etapa
con una afónica voz.
Quemaduras en la piel,
ampollas por todos lados,
si suave era el recorrido
acabábamos cansados.
Surcaba por la cabeza
de todos los peregrinos
una gota de sudor
y más tarde un ¡Buen Camino!


Creado por Asier Olea y Claudia Lerena.

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