domingo, 15 de septiembre de 2013

El príncipe mudo y la princesa.

Érase una vez
un príncipe
que amaba a una princesa,
ambos mucho se querían;
cada noche, tras un beso y unas palabras,
se dormían.
Hasta que una vez el príncipe perdió la voz;
él quería decirle a la princesa que la amaba,
quería,
mas no podía.
Y pensaba la princesa
que ya no estaba en su cabeza,
que el príncipe no la quería;
y el príncipe la tomaba
de la mano y la llevaba
a un jardín de rosas amarillas,
y le daba una a su princesa.
Ésta la tomaba
con alegría
y le decía:
-Mi príncipe, ¿por qué me das esta flor?
El príncipe contestar no podía,
así que un beso le daba,
un lindo beso en la mejilla,
y la princesa sonreía,
pues sabía
que aunque el príncipe no hablaba
aún pensaba en ella, la princesa,
y en esos labios con sabor a fresa.
Así que guardaba la rosa amarilla
y cuando se acostaban
miles de abrazos y besos repartían,
ambos se abrazaban,
quietos se quedaban
y después se dormían

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