jueves, 19 de septiembre de 2013

La niña sola.

Hubo una niña que muy sola estaba
y sólo hacía lo que quería,
pero la niña sola se sentía
porque ninguna otra voz escuchaba.

La niña sola en el parque jugaba,
sólo con la arena se entretenía;
como ningún otro niño venía
ella lloraba, lloraba y lloraba.

De pronto oyó cómo alguien se acercaba
mas sólo una silueta veía
y el sonido de dos pies escuchaba;

la dulce nena, feliz, aplaudía,
pues un nuevo amigo al parque llegaba
y entonces ella ya no lloraría.

domingo, 15 de septiembre de 2013

El príncipe mudo y la princesa.

Érase una vez
un príncipe
que amaba a una princesa,
ambos mucho se querían;
cada noche, tras un beso y unas palabras,
se dormían.
Hasta que una vez el príncipe perdió la voz;
él quería decirle a la princesa que la amaba,
quería,
mas no podía.
Y pensaba la princesa
que ya no estaba en su cabeza,
que el príncipe no la quería;
y el príncipe la tomaba
de la mano y la llevaba
a un jardín de rosas amarillas,
y le daba una a su princesa.
Ésta la tomaba
con alegría
y le decía:
-Mi príncipe, ¿por qué me das esta flor?
El príncipe contestar no podía,
así que un beso le daba,
un lindo beso en la mejilla,
y la princesa sonreía,
pues sabía
que aunque el príncipe no hablaba
aún pensaba en ella, la princesa,
y en esos labios con sabor a fresa.
Así que guardaba la rosa amarilla
y cuando se acostaban
miles de abrazos y besos repartían,
ambos se abrazaban,
quietos se quedaban
y después se dormían

jueves, 12 de septiembre de 2013

¡Grrr!

Estamos en la cama,
ambos juntos tumbados,
no hace falta un pijama
para estos felices enamorados.
Te susurro al oído
palabras excitantes,
sin hacer mucho ruido
espero tranquilo a que te levantes,
y cuando por fin estás levantada
te acaricio el trasero
con mi mano calmada
y muchísimo esmero;
y cuando, despacio, empiezo a sobarte,
oigo suaves gemidos
más fuertes al tocarte
tus pezones erguidos.
Agito la cabeza,
pues lo único que tengo ahora en mente
es tu boca con sabor a cereza
y tu aliento caliente,
y con mucho cuidado
y clara excitación
muevo mi mano en tu pubis rosado
sin ninguna duda o vacilación.
Tras unos minutillos
de toqueteo intenso
saco mis dos dedillos
con un placer inmenso,
y minuto después
mientras pienso en mi amor, en ti y en mí,
por fin venzo al estrés
y despacio entro en ti.