domingo, 14 de julio de 2013

Escúchame.

¿Me escuchas? ¡Lo siento! Pido perdón,
ante todo yo estoy arrepentido
de haberte insultado, de haberte herido,
me domina la desesperación.

¿No me oyes? ¡Perdona! Es mi corazón
quien de verdad siente haberte ofendido,
quien se arrastra a tus pies, entristecido,
tratando de hayar una solución

para que yo vuelva a ser beinvenido,
soy yo quien se encuentra en cualquier rincón,
muy lejos de tanta luz, escondido,

fuera del alcance de la ilusión
que me abandona cuando estoy dormido,
y que me deja sin respiración.

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