viernes, 28 de junio de 2013

El castellano se vuelve vulgar.

Nuestra lengua, más vieja que la pera,
que es el latín vulgar,
más vulgar se nos vuelve,
y la RAE lo resuelve
queriéndola cambiar
metiendo cualquier palabra extranjera.
La bella lengua, el castellano mismo,
más anciano que cualquiera que existe,
de grandes literatos,
vacía de insensatos,
como puede resiste,
cada hora con un nuevo extranjerismo.
La lengua sin insultos,
de los sonetos de Lope de Vega,
idioma del cultismo,
lengua del socialismo,
a cuyos vates más premios se entrega,
cada vez con bastantes más incultos.
Castellano, tesoro milenario,
de escritores ejemplares el seno,
de valientes caballeros andantes,
de Quevedo, de Espronceda y Cervantes;
aunque hoy en día lleno
de vulgarismos en su diccionario.
Así que amigo mío,
habla el buen castellano
de Bécquer, de Machado y Moratín,
Góngora, Pérez-Reverte y Clarín,
como un sagaz hispano,
aunque a ti te suponga un desafío.

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