viernes, 3 de mayo de 2013

Mi princesa.

Princesa de exuberante belleza,
oh, princesa de impecable limpieza,
tus ojitos azules como el mar
a mí se me suben a la cabeza.

Con tanto valor, tanta fiereza
y cabello que a enamorarme empieza,
no puedo hacer nada excepto cantar
porque sigas teniendo esa viveza.

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