martes, 23 de abril de 2013

Te amo, cielo.

Mi boca te susurra al oído, mi doncella,
que más bonita que tú no hay ninguna cosa;
mi mano elimina la espina y te da la rosa,
después te confieso que eres la cosa más bella.

Mis labios besan tu mano sujeta a la mía
y la rosa abre sus pétalos en primavera,
mi alma hace desaparecer miedos cualesquiera
y mis miedos caen aplastados por tu alegría.

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