miércoles, 10 de abril de 2013

Preso.

Sólo una lágrima y veinte latidos
de mi desesperado corazón,
por cada golpe cincuenta gemidos
cuya fuerza turba más la razón.

Ojos llorando, oídos doloridos,
y mis sueños sin ninguna ilusión,
sólo hay sentimientos desconocidos
en mi triste y penosa situación.

Tiemblan mis párpados adormecidos
mientras me consumo en una prisión,
cautivo por perros y sus ladridos;

desprovisto de prados florecidos
donde pueda encontrar la inspiración,
lleno de tormentos desconocidos.

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