domingo, 3 de febrero de 2013

Te pido perdón.

Quienquiera que puedas ser
y donde quiera que estés,
yo te pido mil perdones,
pues fue cosa del estrés.
No pudiste merecer
lo que te hice, ya lo ves,
cantaría mil canciones
por poner esto al revés.

2 comentarios:

  1. He leído varias de tus últimas entradas y te felicito, juegas muy bien con la métrica y las rimas.

    Un abrazo.

    P.D. No sé por qué, tu blog no aparece en mi lista de los que sigo.

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  2. Muchas gracias, querido amigo, me agrada que un poeta experimentado como tú guste de mis poemas.
    Pues no sé por qué no te aparezco, pero no importa, me basta con saber que lees mi blog, los seguidores se ganan con el talento.

    Un abrazo.

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