lunes, 3 de diciembre de 2012

Triste tarde de domingo.

Los cocodrilos lloran,
las lágrimas afloran,
las tortugas lloran agua salada,
yo lloro esta canción desesperada.
Los ángeles, lágrimas desde el cielo,
nuestras cabezas, pelo.
Los de Valencia, horchata,
las tiendas de ropa, ropa barata.
Los cantantes, canciones,
los indignados, manifestaciones.
¿Qué podemos hacer sino llorar?
¿Saltar? ¿Cantar? ¿Bailar?
Lloran John y Paul, lloran George y Ringo
en esta triste tarde de domingo.
Nieve llora el invierno,
llora fuego el Infierno.
Lloro ruido cuando hablo,
llora azufre y exabruptos el diablo.
Llora sueños Morfeo
y llora ganas de ser libre el reo.
Llora versos el bardo,
rugidos el leopardo.
Llora Shakespeare sus hermosos sonetos
y todo el pueblo llora tus secretos.
Las armas lloran balas
y chispas las bengalas.
Los fieros piratas lloran tesoros,
todos nosotros liberamos lloros.
Cualquier corazón arde
este triste domingo por la tarde.

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