lunes, 3 de diciembre de 2012

Sandra.

Desde el Nilo hasta el salvaje Amazonas,
desde aquí hasta las colonias inglesas,
amo tu boca con sabor a fresas,
no me pueden ni distancia ni hormonas.

Con tu suave pelaje me aprisionas,
con tu siempre tierna boca, me besas,
con tu comprensión, tú me desestresas,
con tu cariño y tu voz, me emocionas.

Tú sabes que te necesito, Sandra,
como el barco al fierísimo pirata,
como el viejo oso hormiguero a la hormiga,

y cualquier astronauta a su escafandra,
como un avión volante a su azafata;
tú siempre serás mi mejor amiga.

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