sábado, 8 de diciembre de 2012

John Winston Lennon.

Tenía ganas de hacer un planto
a quien me enamoró con su encanto.
¡Si lo adoraban! Lo querían tanto...
Para ellos John Lennon era un santo
y fermoso como un estrofanto.
Costaba cual rubí, cual diamanto,
 inspiraba todo excepto espanto,
fue el mismísimo espiritusanto.
En el ochenta acabó su canto
y mil millones cantaron llanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario