lunes, 31 de diciembre de 2012

Adiós, dos mil doce.

Qué bello, fantástico y bonito año
ha acabado siendo este dos mil doce,
lleno de pasión, alegría y roce;
la verdad, con más alivio que daño.

Han sido ciento ochenta y seis poemas,
entre ellos setenta y siete sonetos,
veintitrés mil millones de secretos,
ochenta y seis millares de problemas.

Un año sin esas odiosas modas,
un dos mil doce que ha sido genial,
diferente, curioso y radical;
os doy las gracias a todos y a todas.

Os prometo que seguiré sonriendo,
componiendo poemas y escribiendo.

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