viernes, 9 de noviembre de 2012

Poema a la vida.

Dulce sol, y dulce mar,
que nos moja con afán,
y en el barco un capitán,
que me viene a saludar.

Lo confieso, yo sonrío
escribiendo este poema,
sin embargo, es un problema
si ello no es un desafío.

Sí, bonita estratagema,
explicarte lo que siento,
mi más tierno pensamiento,
después, mi propio sistema.

¿Eres capaz de vivir
sin la risa de un retoño,
sin las hojas del otoño
y con miedo a sonreír?

Bella flor en primavera,
blancas nieves en invierno,
hermoso conejo, tierno,
metido en su madriguera.

Y el verano, que no llega,
y el calor, que nos engaña,
y en el techo está la araña,
mientras su tela segrega.

Grandes ya los cervatillos,
que a sus hijos alimentan,
y con los lobos se enfrentan,
protegiendo a sus chiquillos.

¿Eres capaz de vivir
sin la risa de un retoño,
sin las hojas del otoño
y con miedo a sonreír?

Feliz eres, porque vi
que te gusta despertarte,
bostezar y levantarte,
y tener un Déjà vu.

Y al ducharte, agua caliente,
relajándote la piel;
y al beber, leche con miel,
su dulce sabor no miente.

Levántate muy temprano,
mira al sol aparecer,
en su bello amanecer,
con su calor, siempre sano.

¿Eres capaz de vivir
sin la risa de un retoño,
sin las hojas del otoño
y con miedo a sonreír?

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