sábado, 24 de noviembre de 2012

La isla de Arturo.

Arturo creció sin madre,
madre que murió al parir;
¿por qué tuvo que morir?
Ay, Dios mío, qué desmadre.

Si siempre se va su padre
y cualquier mujer le aterra
sólo le queda la perra,
la besará cuando ladre.

Su nombre, Immacolatella,
él la quiere hasta la luna,
más que a ella no ama a ninguna,
ni siquiera a Nunziatella.

Nunziatella, esa mujer
que lo trata como a un niño,
con ternura y con cariño,
que su madre quiere ser.

Nunziatella, esa cristiana
que quiere ir siempre elegante;
ay, Nunziata, esa ignorante,
esa harpía puritana.

Dios mío, menudo drama,
su vida ahora es infernal,
a Nunziata trata mal,
no sabe si la odia o la ama.

Ha fingido suicidarse,
tan ávido de avaricia
sólo por una caricia,
para sus mimos ganarse.

Su madrasta lo ha cuidado,
ella por él ha llorado,
y él de besarla ha tratado
más no ha dado resultado.

Dos besos le ha regalado
a ella, dos años mayor
por el odio y por su amor;
tras eso, se han distanciado.

Que le da asco, le ha espetado
ella, Nunziata, a su ahijado;
Arturo ya se ha escapado
y el dolor ha terminado.


Poema sobre la fabulosa novela de Elsa Morante,
"La isla de Arturo", 1957, con el Premio Strega en
el mismo año de su publicación.

Escucha este poema en castellano.

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