lunes, 12 de noviembre de 2012

El ángel que cayó del cielo.

Nada más despertarme miré al cielo;
y vi un ángel de níveas alas caer,
tan hermoso como el mismo Luzbel,
dudé, ¿estaba realmente yo despierto?

Hasta los hombros caía su pelo,
sus ojos eran del color de miel;
también cierto era que al mirarlos bien
se apreciaba un oscuro más intenso.

Seguro que era un bonito ángel, pienso,
tan perfecto como el agua, al llover,
tan bonito él, le compuse un soneto,;

me gustaría invitarlo a comer,
de Italia, Spaghetti; de Francia, queso,
dulce angelito, me hizo enloquecer.

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