domingo, 25 de noviembre de 2012

Divorcio.

Todo ha terminado, ¡estaréis contentos!,
no han servido para nada sus llantos
ni sus súplicas. Decidme ahora, ¿cuántos?,
¿cuántos abrazos?, ¿cuántos besos? ¡Cientos!

¿Cuántas caricias? ¿Cuántos juramentos?
Aquellas noches cubriéndoos con mantos,
aquellos mimitos, que fueron tantos,
tantos momentos contándoles cuentos.

Ahora llega vuestra separación,
junto a ella también la de vuestros hijos.
No sé cómo sois capaces de hacerlo.

Sois sólo unos monstruos sin corazón.
¿Por qué os andáis con tantos revoltijos?
No hicieron nada para merecerlo.

Escucha este poema en castellano.

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